QUIÉRETE

Quiérete, no lo hagas con cuidado ni por partes. No selecciones, no separes.

Quiérete tanto que te sientas la persona más importante de tu vida. Tanto que el quererte te emocione.

Quiérete con prisa y con alegría. Con inocencia. Quiérete mirándote con los ojos de un niño, sin cuestión, sin condición.

Regálate una de esas sonrisas. Quiérete diciéndote que puedes, que lo mereces y que eres grande. Quiérete besándote y abrazándote. Dándote comprensión y cariño. Quiérete con pasión.

Quiérete pero no por lo que vales. Ama tus talentos sí, pero que ellos no sean la excusa para quererte por partes. Quiérete por todo lo que eres. Eso es quererte sin razones, porque, en realidad, no hay motivos para quererse, simplemente, te quieres.

Quiérete por respeto a los que te aman incondicionalmente, porque quererte es quererles.

Quiérete y descubre al ser ilimitado y amoroso que eres. Quiérete para expandirte, para poder compartir y para poder descubrir lo que significa ser feliz.

Quiérete porque el Universo te quiere. Se lo debes. Él te quiere.

Quiérete. Es la forma más brutal de vivir esta experiencia. Vive tu vida y hazlo queriéndote.

Quiérete y aprende a respetarte. Colócate en el lugar que mereces.

Quiérete sin disimulo ni vergüenzas. Date un abrazo, un “te quiero” ausente de motivos. Es ahora el momento para hacerlo, ni mañana ni luego. Quiérete sin pausas ni descansos.

Quiérete libre. Que no existan “peros” ni “a veces”.

Quiérete porque sin quererte no puedes. Porque llevas tiempo esperándote. Es hora ya de darte la bienvenida. Quiérete con prisa y con alegría.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

Photo by Greysen Johnson

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